8/20/2007

exploración: Zona muerta.

Nombre: Cementerio (¿?)
Ubicación: cerca del metro Hidalgo.
Autor: Manuel Velasco

El cementerio a las tres de la mañana cerca del metro Hidalgo. Ilustres enterrados y a veces los nombres no importan, importan tanto como los gatos que ahí habitan. Había un vago en silla de ruedas cubierto por una lona al que no le pude tomar la foto porque alguien estaba por allí espiando. Pero para la gente ese también estaba muerto. Yo estuve bebiendo y parecía igual de muerto. No sé qué es el final del camino. La gente les tiene más miedo a las arañas que a la muerte porque no parece tan real. Las calles aparentan ser soñadas, inventadas por algún sádico al que le gusta que sus personajes queden enterrados. Hay silencio, hay gatos caminando junto a las tumbas a sabiendas que ahí no van a ir por ellos, no van a patearlos o a maltratarlos. Esa es la gracia de la tumba, ya ahí no queda más que tomar fotos a la cripta o que exhumen el cuerpo sin vida para llevarlo al tiradero y que alguien más ocupe el lugar. Es lo de menos. Los muertos no beben porque fue un día duro, los muertos no necesitan que los exciten. Ser recordados es un anhelo en vida. Esa noche estaba borracho, no había nadie en casa esperando. Aquellas tumbas no parecen tan sombrías, al menos ahí hay gatos:




El nombre de alguién que, seguramente, ya no importa.

un gato blanco vive entre los muertos.

8/16/2007

Obra: de conejos y mujeres.

Nombre: De conejos y mujeres.
Material: pintura acrílica, marcadores de aceite,
marcadores de cera, aerosol.
Autor: Brainwashed Poet.


No, no es graffiti, ni tampoco stencil ni sticket, son caricaturitas hechas con pintura vinílica, crayola y marcadores. Está en realidad muy emparentada con los nuevos estilos de stencil y estampado urbano pues el objetivo es hacerlos sobre objetos viejos creándoles así una nueva vida, un nuevo aspecto, la obra no es sólo la sencilla ilustración (hecha velozmente) sino que es también el objeto en el que fue hecha. Son divertidos y tontos, no hay más.

En la primera imagen la pieza -una mujer vestida al estilo de los 30´s- está hecha sobre una vieja maceta de metal, en la segunda se puede ver una madera en la que se han hecho varias alteraciones a través de años: desde grafittis con plumón o aerosol, hasta caras chorreadas o conejitos. ¿publicidad que no publicita nada?, ¿vandalismo?, ¿muestra de la frivolidad post?, no lo sé...no importa demasiado.


8/15/2007

Arte urbano: Instalación Publicidad Salas S.A.

Nombre sugerido: Publicidad Salas S.A. de C.V.
Ubicación: Calle Tabasco, Colonia Roma.
Autor: Se desconoce.
Fotografiador/Reseñador: María Etílica.




Siguiendo el recorrido por la colonia Roma, tropecé con esto..una instalación irrefutablemente urbana, fabtricada con auténtica chatarra de sangre y cielo. El número 81 de la calle Tabasco ha visto crecer el óxido y su olvido. Un farol de mediados de siglo alumbrando con un deshecho paraguas el recuerdo de un México que soñó con industrias, crecimiento y comodidad y que terminó estancado y medio deborado en el centro de la vorágine tecnológica mundial. Lo recorre un grueso alambre en espiral que encierra y ata engranes, un ventilador, una caja destrozada de herramientas, partes de una vieja carreola y, significativa y lúgubremente, un muñequito desmembrado de plástico, que parece no conmoverse por nada, se sabe atrapado e inmovil. En la base de la instalación sobresale una antigua placa: "Publicidad Salas S.A."...

Ni un sólo comentario más.
Tal vez mencionar que no había nadie en la casa o no me quisieron abrir.




exploración: autos cadaver.

Nombre: varios modelos, varias marcas.
Ubicación: Col. Del Parque, Delegación V. Carranza.
Autor de la exploración: Brainwashed Poet.


Existen en el Distrito Federal al menos 2, 500 autos abandonados (http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/79517.html), a esto hay que sumarle todos aquellos que están en eterna reparación, los que están en cementerios y deshuesaderos de la periferia y los que están ocultos e inservibles en bodegas o terrenos baldíos a los que no cualquiera tiene acceso. Es común, sobre todo en las zonas donde habita la clase media (Del Valle, Coyoacán, Balbuena, Roma, etc.), encontrar carcachas, alguna vez lujosas, arrumbadas, sus dueños –generalmente ancianos- no han querido deshacerse de ellas –por alguna loca razón nostálgica o senil-, por lo que las tienen varadas, oxidándose y pudriéndose en las calles. Un auto muerto es, si se analiza un poco, algo bastante simbólico: de lo que fue sólo queda un recuerdo oxidado en la calle, del esplendor, del lujo, de la presunción, quedan sólo fierros, vidrios rotos, lamina grafiteada. Estos autos son testigos silenciosos de glorias pasadas, son los des-afortunados que no cayeron en manos de un magnate o de un hip-hopero kitsh que los reviviera al más puro estilo bling bling. (Ejemplos aquí:http://www.viejosylokos.com/galeria.html o aquí http://rides.webshots.com/album/549646705HqkoWu ).

En esta ocasión, y bajo estas justificaciones, me fui de casería de carcachas; me concentré sólo en la colonia del Parque (a un lado de la Delegación Venustiano Carranza) y, para mi sorpresa encontré varios de estos titanes, el primero fue un Ford Rojo cuya placa se muestra en la imagen de acá abajo.

Así, a pocos pedalazos encontré varios monstruos más, todos con esa mirada triste y casi tímida que contrasta con sus grandes dimensiones y sus fuertes envergaduras (da clic en la imagen para verla en tamaño mayor):

Caso interesante merece el cadáver de la imagen de arriba, cuyos dueños eran una pareja de ancianos pintorescos: cuando lo vi, la ancian

a le gritaba a su esposo para que le abriera la puerta, el anciano asomó su rosada y bigotuda cabeza por una ventana del segundo piso gritando: “no te voy a abrir, hoy no…”. Hice tiempo, pedaleé por otras calles, pero regresé a los pocos minutos; el viejo abrió la puerta farfullando insultos incomprensibles tomó las bolsas de la anciana y le sonrió dejandondola entrar. No cabe duda los dueños de un auto así no podrían ser de otra forma.

...otro más:

(La serie sobre autos viejos continuará periódicamente).

Intentando crear un álbum de la ciudad muerta


“…Se congela en tenue eternidad tu agonía,
Como de miel de caña o de obsidiana silenciosa”
-César Brañas-


Este es un proyecto para crear un álbum de las ciudades muertas (Fundamentalmente el Distrito Federal, México). La propuesta es fotografiar lugares abandonados, zonas maltrechas y solitarias de la ciudad –principalmente construcciones, maquinaria y transporte-. Lo que importa aquí es el objeto en sí y cómo en él se materializa el paso del tiempo y el dolor, las personas no nos interesan, tampoco la naturaleza en si, tampoco los enfoques demasiado complicados ni los efectos digitales: nada de sepias ni de blanco y negro, nada de texturizado, nada de arreglos; queremos que el autor –el fotógrafo- casi desaparezca; buscamos imágenes sin efectismos en las cuales el objeto tome la palabra. Esto no quiere decir que buscamos la idea minimal de what you see it´s what you see, no, de hecho es todo lo contrario pues creemos que las ruinas modernas, los sitios lúgubres y oxidados, las maquinarias abandonadas en una zona petrolera poco prospera, las canteras solitarias y ruinosas, las unidades habitacionales desoladas y sin habitantes, todas estas cosas son símbolos, son lecciones, son documentos de lo inevitablemente insignificante que es el hombre.

Ernst Júnger decía que la arqueología era una ciencia consagrada al dolor pues evidenciaba que todo imperio, todo gran poder, sucumbe junto con sus creadores, miles de reinos alguna vez gloriosos yacen muertos y sus nombres se han perdido en el tiempo, eso es el dolor de saberse insignificantes y finitos, es una melancolía similar a la que se experimenta al pensar en lo inconmensurable del universo. Por otro lado la fotografía es también una herramienta del dolor: las fotografías antiguas son inevitablemente nostálgicas, toda imagen objetiviza y reduce parte de la realidad, detiene y roba un instante. Fotografiar ruinas contemporáneas (S. XX y S. XXI) es un intento doblemente melancólico, es decir “miren, el otro lado de la ciudad, el otro lado de las cosas, lo que no quieres mirar, lo que eres, lo que soy, lo que somos, lo que no quisiéramos enfrentar: el fracaso, el tiempo, el dolor, y la finitud”.

Más que artístico este proyecto es documental –se debe de contar un poco del lugar de manera escrita-. La idea de fotografiar lugares abandonados no es algo nuevo (aunque la idea y los objetivos formales sean muy distintos), por ejemplo en España existe http://abandonalia.blogspot.com/ que está realmente muy buena, otros blogs similares son reseñados en http://navegaciones.blogspot.com/, en el DF están los DFlickers que se dedican a salir en grupo a fotografiar una zona tomando todo lo que esté a su paso.

En México encontrar lugares que cumplan con nuestro objetivo es relativamente sencillo, por motivos principalmente económicos y de planeación. Estos lugares reflejan
las ambiciones de un México que nunca llegó a la modernidad, hay perdidos templos de sindicatos muertos por la flexibilización laboral, parques en donde nunca jugaron los niños, ciudades perdidas reflejos secos de la migración internacional. Caminando o recorriendo en bicicleta por un par de horas la ciudad podemos darnos cuenta de la otra metrópoli; en la que parece crearse, de manera paradójica, un mundo solitario, muerto y fantasmal -al estilo de Juan Rulfo- al interior mismo de la Urbe.

Los metales se oxidan, las paredes envejecen, sus pinturas se cuartean, el mobiliario urbano envejece sin dignidad, pero existe la posibilidad de revivirlos y crearles un nuevo significado: ese es el segundo objetivo de este proyecto/blog: las intervenciones urbanas y en antiguos utensilios de la vida cotidiana, éste sí, es un objetivo meramente artístico, pero no relacionado con las intervenciones snobs y efectistas que se hacen en los círculos oficiales del arte contemporáneo (muchas de ellas muy interesantes, por cierto), sino intervenciones mínimas, en ocasiones minimales o abstractas (what you see it´s what you see), pues en este mundo en donde casi todo está estetizado ( con fotoshop todo es posible, los cursos de dibujo hacen que 4 de cada 10 se sientan artistas, los productos de cualquier índole tienen diseños hermosos) de manera más o menos vulgar (claroscuros intensos, brillos, diseño digital, efectos especiales), lo que hace falta es un poco de silencio, y sencillez elemental, al mismo tiempo elegante y primitiva, eso nos proponemos con las intervenciones que se publicarán aquí a nombre de los autores.

Además de las que realicemos nosotros, también publicaremos stencils y demás “arte urbano” que se encuentra en cualquier calle –a pesar que su estilo es distinto al que aquí proponemos-, pues nos alegran la calle y reviven cadáveres.

Por último, hacemos extensiva la invitación para que publiquen aquí enviándonos un correo a rigobertoreyess@gmail.com, evidentemente las imágenes que subamos estarán a nombre del autor. Salud!.

Exploración: La casa del Viento.

Nombre: La casa del Viento.
Ubicación: Orizaba, casi esquina con Coahuila. Col. Roma.
Autor de la exploración: María Etílica.

Cualquiera ha caminado por la colonia Roma. Cualquiera reconoce el nombre de sus calles y ubica algunos edificios. Cronistas de la ciudad como Edgar Tavaeres y Ángeles G. Gamio nos han narrado su historia, la de sus primeros habitantes y vecinos, la de sus construcciones, parques, plazas, vecindades, pulquerías, sastrerias, iglesias y un millón de lugares y detalles más; nos han descrito su arquitectura y cómo la naturaleza y el paso a la modernidad han contribuido al decaemiento del mobiliario porfirista y la magia de la colonia de los abuelos. Si quieren imaginarla enseguida les dejo algunos links, aunque pueden también consultar los recorridos guíados que da la UNAM a través de la coordinación de Difusión Cultural o el gobierno del DF (búsquenlos ustedes), o mejor aún, sáquen sus tenis o su bici y vayan a recorrerla.
La casa del Viento, ahora en Venta, se encuentra en la calle Orizaba casi esquina con Coahuila. No tiene mucho tiempo de haber sido abandonada y según la voceadora de la esquina, la pintura que decora su fachada ya estaba allí antes de que sus antiguos dueños se mudaran; nadie supo decirme cuánto tiempo tiene y quienes fueron los autores, aunque por la claridad de sus colores debió haber sido decorada no hace mucho, no importa. Como casi todas las casonas abandonadas, ésta se encuentra cerrada con una gruesa cadena. Aún cuelga una cortina en el ventanal de la planta baja, en su interior, éste si muy descuidado, todavía quedan los cables de una instalación eléctrica y telefónica. He aquí una serie de imagenes tomadas en este insólito lugar.